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Defectos de Graduación
Defectos de Graduación
Hacer correctamente una foto implica que el objeto a fotografiar sea encuadrado y enfocado adecuadamente y que las lentes se encuentren limpias para que la imagen se enfoque en el carrete. Igualmente el proceso de ver pasa porque fijemos la vista, enfoquemos y la imagen atraviese todas las estructuras y lentes transparentes del ojo, formando la imagen en la retina.
De manera simplificada podemos decir que los defectos de graduación del ojo se producen porque éste es grande (miopía), pequeño (hipermetropía), no es redondeado (astigmatismo) o no enfoca bien (presbicia).
¿Cómo se corrigen los defectos de graduación?
Existen tres soluciones:
Las gafas son el sistema más común de corrección de los defectos de graduación. Sirven para todos ellos e incluso para defectos combinados de lejos y de cerca mediante cristales multifocales o progresivos. Limitan para determinadas actividades laborales y deportivas así como en grandes defectos ópticos y cuando existen marcadas diferencias de graduación entre un ojo y otro.
Las lentes de contacto son útiles en la corrección de los defectos de graduación pero precisan unas mínimas habilidades para su manejo. Sus limitaciones de uso por actividades y características ópticas son menores, pero son susceptibles de intolerancias, infecciones y problemas específicos de las lentillas.
La cirugía refractiva, tanto con Láser Excimer, como con implantación de lentes intraoculares o con otras técnicas, permite abordar cualquier defecto de graduación. Tiene sus limitaciones por la edad, estabilidad de procesos y contraindicaciones, pero es un sistema resolutivo y por lo general, definitivo, con una tasa de complicaciones muy baja.


















