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Defectos de graduación
Presbicia
Presbicia
El ojo dispone de una lente natural, el cristalino, el cual realiza de manera automática el enfoque del ojo para cualquier distancia. Es como el sistema de "autofocus" de las cámaras de vídeo y fotografía. A partir de los 35-45 años de edad el automatismo empieza a fallar y el enfoque de cerca se hace con dificultad.
La presbicia se manifiesta por la necesidad de alejar los objetos de lectura, costura, etc., para poder verlos bien. Cuando el alejamiento no es suficiente o es incómodo es cuando se empiezan a utilizar gafas de visión próxima.
El fallo de enfoque de cerca va aumentando progresivamente hasta los 60 años de edad en que se estabiliza en un tope. Hasta entonces, cada dos o tres años hay que ir ajustando la graduación de cerca para un correcto enfoque.
¿Cómo se corrige la presbicia?
Existen tres soluciones:
Las gafas son el sistema más común de corrección de los defectos de graduación. Sirven para todos ellos e incluso para defectos combinados de lejos y de cerca mediante cristales multifocales o progresivos. Limitan para determinadas actividades laborales y deportivas así como en grandes defectos ópticos y cuando existen marcadas diferencias de graduación entre un ojo y otro.
Las lentes de contacto son útiles en la corrección de los defectos de graduación pero precisan unas mínimas habilidades para su manejo. Sus limitaciones de uso por actividades y características ópticas son menores, pero son susceptibles de intolerancias, infecciones y problemas específicos de las lentillas.
La cirugía refractiva, tanto con Láser Excimer, como con implantación de lentes intraoculares o con otras técnicas, permite abordar cualquier defecto de graduación. Tiene sus limitaciones por la edad, estabilidad de procesos y contraindicaciones, pero es un sistema resolutivo y por lo general, definitivo, con una tasa de complicaciones muy baja.



